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¿Tienes lo que hay que tener para ser un escritor? Responde a esta pregunta y averígualo…

ser un escritorPues es muy probable que no. No todos llevamos dentro las cualidades necesarias para ser un escritor. Que digo, la mayoría no podemos ser escritores. Y me incluyo.

Por eso me gusta distinguir entre dos tipos de personas que escriben:

  • Los que escriben porque aman escribir y es su pasión
  • Los que escriben para vivir porque es un medio para un fin

Los primeros llevan en la  sangre la escritura. Sufren, ríen y viven para sus obras. Son escritores puros. Son los que se sienten alegría, envidia, y hasta frustración cuando ven a algún conocido publicando. Porque ellos querrían estar en su lugar.

Para estos escritores naturales, escribir es un ARTE con mayúsculas y desprecian con todo su corazón un mal libro.

Tal vez tú no seas de esta clase. Yo tampoco. ¡Enhorabuena! Seguro que será más fácil para ti ser feliz a través de lo que escribes.

Afortunadamente para escribir y publicar libros no hace falta ser un «ESCRITOR» con mayúsculas.

Pasando de los elegidos… el escritor de libros técnicos y profesionales

Cervantes, García Márquez, Saramago, Vargas Llosa, etc…todos son grandes maestros de la literatura. Fueron elegidos por los dioses de la escritura.

Pero para la mayoría de los mortales que se dedican a escribir, llegar a su nivel es soñar.

A pesar de esto, hay otra clase de personas que escribimos. Tal vez no somos unos genios de la literatura pero podemos vivir de lo que escribimos.

O por lo menos intentarlo.

Periodistas, copywriters, profesionales que escriben y publican libros técnicos, o una persona que siente que tiene una historia que contar.

No podemos llamarnos ESCRITORES con Mayúsculas ni entraremos en los libros de historia… pero no es eso lo que queremos.

Es lo que me ocurrió a mí. Nunca he sido un amante de la literatura. En mi vida he leído un libro de poesía o me he quedado fascinado por la prosa de grandes novelistas o por los clásicos. De hecho no he leído a ninguno. No te lo digo para jactarme. Sino para ilustrar la poca pasión que he sentido siempre por la literatura.

Desde pequeño siempre que me daban un libro lo ojeaba para ver si tenía ilustraciones y si no lo dejaba en la estantería.

Mención aparte merece mi ortografía. Siempre fui malo en el colegio en esta faceta y sigo sin poder dominarla. Mi dislexia desde luego no ayudaba pero encima es que me costaba muchísimo expresarme al escribir.

Creo que batí el récord de la clase en sexto curso cuando en un dictado de 300 palabras cometí 58 faltas.

Y lo que a un niño normal le costaba escribir media hora para mí podían ser tres. ¡Sin exagerar!

Imagínate si me llegan a decir en ese momento que  me ganaría la vida escribiendo. ¡Me hubiera partido de risa!

Todo esto empezó a cambiar con el tiempo gracias a mi temprana afición por la historia. Y en específico por la historia militar. A partir de los 10 años no paré de devorar libros de la segunda guerra mundial. Me leí varias veces los tomos de una enciclopedia sobre esta contienda bélica que teníamos en casa y siempre estaba dispuesto a leer más sobre ella.

Ya fueran novelas o libros. Así llegaron Antony Beevor, Erich Maria Remarque, o Primo Levi a mi estantería.

Supongo que eso me ayudo a escribir mejor y con mayor rapidez. Porque para el último año de instituto, siempre era de los que tenía que leer mis redacciones en clase de lengua española. Y esto, a pesar de las faltas de ortografía como siempre me recordaba el profesor. Y que todavía sigo cometiendo a menudo. Algo que debo mejorar.

A pesar de esta considerable mejora, no te creas que me dio por pensar que yo me iba a ganar la vida escribiendo. No, que va. Después de la universidad y hasta el 2010 creo que no escribí nada que no fuera un informe o un correo electrónico.

Es a partir de entonces cuando empecé a escribir para otros en un blog. Y ahora en este.

Te cuento todo esto porque si yo, un negado de la ortografía y  poco amante de la literatura, he llegado a escribir, tú también puedes.

Estoy seguro de ello. Sobre todo si vas a dedicarte a publicar libros técnicos de lo que has aprendido en tu profesión. Tú también puedes ser un escritor y ganarte la vida con ello.

Las ventajas de ser un escritor de «nicho»

Lo mejor de ser un escritor de «nicho» es que vemos la escritura como un medio para:

  • Contar una historia personal sobre nuestra profesión o pasión
  • Trasmitir nuestro conocimiento
  • Cerrar suscripciones y ventas en una página web
  • Informar a nuestros lectores de un tema concreto

Servimos a nuestra audiencia o lectores y no buscamos ganar un nobel. Esto te descarga de las frustraciones de los escritores que aman escribir, que dominan la técnica y dedican su vida en cuerpo y alma a la escritura.

Tú y yo no buscamos el estrellato de los genios. Ni compartimos sus obsesiones. Esto es liberador en gran medida. Y tampoco significa que no puedas escribir novelas como Stephen King.

Pero es cierto que ser escritor de temas profesionales tiene sus ventajas:

  • Puedes escribir de lo que ya sabes sin necesidad de ampliar tu proceso de investigación
  • No necesitas dominar todas las técnicas de escritura que exige publicar una novela
  • No necesitas trabajar tramas ni construir personajes
  • Te van a leer por tus conocimientos e ideas y no para entretenerse.
  • Podrás vender a mayor precio tus libros

Esto último es importante porque un libro profesional se puede vender a mayor precio y tiene menos competencia. Por lo que es más fácil de rentabilizar.

Además te hace ver como un experto en tu nicho y es la mejor tarjeta de presentación que puedes enseñar.

Con esto no quiero decir que si estás pensando en escribir una novela o un libro basado en tus propias experiencias personales no lo hagas. Solamente que estarás escribiendo para un público más exigente.

Qué hay que tener para ser un escritor

Muchas personas te insistirán en que cualquiera puede ser un escritor.

Creo que esto es cierto siempre y cuando tengas algo del temperamento de un escritor.

El escritor es una persona que prefiere estar solo durante largos periodos de tiempo, está cómodo con la incertidumbre y disfruta viviendo en su cabeza temas sobre los que escribir después.

Además esta persona es capaz:

  • Memorizar grandes cantidades de contenidos
  • Conectar los hechos
  • Expresar ideas de forma clara
  • Leer con gran profundidad
  • Escribir en su cabeza
  • Desarrollar ideas y argumentos

Un escritor disfruta viviendo en su cabeza y desarrollando las ideas que después quiere expresar por escrito. Hay personas que no pueden hacer esto de encerrarse consigo mismas. Y por lo tanto escribir para ellos es una tortura.

Afortunadamente, si no aspiras a ser un Ernest Hemingway, no necesitas vivir apartado. O solo en tu cabeza.

La pregunta que debes responderte

Dejando de lado la cuestión económica. No recomendaría a nadie que dejará su trabajo de la noche a la a mañana para empezar a escribir. Es cierto que puedes hacer dinero con lo que escribas. Y que puedes ser uno de los mejores escritores en tu nicho sino el mejor.

De eso no me cabe la menor duda.

La única pregunta que debes hacerte es: ¿Te ves capaz de verdad de escribir un libro?

Puesto de otra manera ¿sientes que puedes escribir un libro o varios libros a lo largo de tu vida… sí o no?

Si la respuesta es que sí, entonces puedes ser un escritor. No importa que escribas novelas o libros técnicos. O las dos como mi hermano. O que escribas en un blog como yo.

Si te sale de dentro contar una historia o tienes la necesidad de contar algo… Entonces tú también tienes lo necesario para ser un escritor.