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7 reacciones divertidas de la gente cuando les digo que soy escritor

7 reacciones divertidas de la gente cuando les digo que soy escritorHace casi tres años que soy escritor. Todo esto comenzó cuando aún trabajaba como consultor en una consultora multinacional americana con sede en la Torre Picasso.

Llevaba un tiempo que veía mi carrera profesional estancada en esta empresa. Eran los peores años de la crisis, lo cual hacía casi imposible pensar en un cambio de empresa.

Un año antes había hecho un máster en Digital Business, uno en el que encontré mi verdadera pasión: el análisis económico y estratégico de las compañías tecnológicas.

Llevaba siguiendo a compañías como Google, Microsoft y Apple desde hace años. Devoraba la actualidad y las novedades tecnológicas, pero siempre echaba en falta un punto de vista que con frecuencia faltaba. Eran pocas las publicaciones que tenían en cuenta un enfoque estratégico y de negocio en las publicaciones tecnológicas.

Llegó un punto en que mi cabeza estaba en ebullición por la cantidad de ideas que tenía en ella. Al final, decidí que lo mejor era escribirlas en algún sitio para no olvidarlas.

Además, en el fondo sabía que si no demostraba de lo que era capaz analizando empresas tecnológicas (a fin de cuentas analizaba proyectos financieros cada día a cambio de un sueldo), nadie vendría a buscarme.

Si cuento todo esto es porque quería poner cierto contexto a la hora de contar las 7 reacciones más divertidas que me han sucedido cuando he dicho a la gente que soy escritor. 

#1. “Se te pasará”

Esto es lo que personas que decían algunas personas que me conocían poco cuando les decía a qué me quería dedicar profesionalmente, como si se tratara de una fase de la adolescencia. En cierto modo, era normal escuchar esta reacción ya que no era la primera vez que quería escribir sobre algo.

Durante el máster abrí un blog de finanzas personales porque era un tema que me gustaba. Sin embargo, con el paso de las semanas me di cuenta de que eso no era lo mío y lo abandoné. Me acabó aburriendo.

Ahora sé por qué lo hice.

Las finanzas personales me gustaban, pero no eran mi pasión. La estrategia y modelos de negocio tecnológicos sí son mi verdadera pasión. Cuando veo una presentación de una compañía importante, me pego al ordenador para verla con toda mi atención.

Y después, escribo sobre ella. Para mí es como un partido de Champions.

Me hace gracia que algunos pensaran que era una fase. Ahora que he publicado 5 ebooks tanto de ficción como de no ficción así como escrito cientos de entradas en diferentes blogs, puedo decir que escribir NO es una fase.

Es mi profesión.

#2. Enfado o burla

Tal vez llevado por la emoción de haber publicado mi primer ebook sobre negocios, le dije a mi jefe eso de “ahora soy escritor”. No le sentó nada bien.

En una empresa en la que lo único que se valoraba era la obediencia ciega a los jefes, no les sentaba muy bien eso de salirse de la norma. Mucho menos pensar por uno mismo en cosas que no eran de trabajo.

No puedes culpar de ello a alguien cuyo trabajo era encontrar nuevas formas de ordeñar al cliente cual vaca lechera. Todo lo que no tenga que ver con la vaca, la leche o el cubo con el que la recoges, sobra.

Esta reacción acabó siendo divertida por la cara que puso mi jefe cuando le dije que había pedido un traslado a otra área, más acorde con el futuro profesional que quería seguir.

Al pobre no le entraba en la cabeza que no quisiera estar en un cliente-dinosaurio en el que había que rellenar un impreso firmado hasta para pedir un lápiz. Literalmente.

#3. Felicidad aunque sin entenderlo

El apoyo de la familia para convertirte en escritor es fundamental. Especialmente si implica un cambio de carrera como el mío.

Un año era un consultor bien pagado de una multinacional respetable. El siguiente era un escritor / analista tecnológico casi desconocido.

Uno de los Eduardos era infeliz y sentía que estaba malgastando los mejores años de su vida en una empresa-trituradora de personas jóvenes. El otro Eduardo estaba creando un proyecto que sería suyo y en el que se sentía plenamente realizado.

Esto supuso un cambio brutal, tanto física como mentalmente, que a mi familia no le pasó desapercibido. Las dudas sobre mis futuros ingresos pasó a un segundo plano.

Ellos estaban felices porque yo era feliz. Aquí también podríamos incluir a amigos y novia.

4#. Ponerse a la defensiva

Decirle a determinadas personas eso de “soy escritor” les rompe los esquemas. No les entra en la cabeza que alguien cercano pueda dedicarse a juntar palabras como si se tratara de una profesión. Para ellos, los escritores son elementos de ficción de una película y, por tanto, no tienen por qué ser reales.

La reacción que suelen tener es de incredulidad. Me preguntan qué carrera he estudiado para eso y cuando contesto que International Degree in Management (ADE bilingüe), se quedan aún más extrañados.

Ahí es cuando me contestan que escribir no es una profesión si no has estudiado una carrera para ello.

Me divierte este tipo de reacciones porque se trata de personas para las que los únicos trabajos que merecen la pena son los que necesitan una carrera para hacerlos.

El resto son pérdidas de tiempo.

Lo que suelo responderles es que eso era así hace diez años, pero que ahora los tiempo han cambiado y no necesitas una carrera para ganarte la vida en algo que merece la pena.

Hace tiempo leí un artículo sobre 10 nuevos empleos que hace tan sólo 5 años no existían. Si le echas un vistazo, verás que no existe una carrera para ninguno de ellos.

Aún más importante, no impresionarías a nadie si dices “tengo una carrera de desarrollador de apps”. En este sector, lo que importa es haberte manchado las manos haciendo una app en el mundo real, no estudiar en un entorno controlado y teórico cómo hacer una.

De la misma manera que para decir soy escritor necesitas haber escrito un libro, no tener una carrera universitaria.

En un mundo en el que internet lo está cambiando todo, las carreras universitarias y las profesiones no iban a ser la excepción.

Es curioso, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta de que quienes reaccionan a la defensiva cuando digo que soy escritor son aquellos que tienen una carrera de ciencias, tipo ingeniería. ¿Por qué será?

#5. Curiosidad

Si estás leyendo este artículo, es muy posible que ya tengas escrito un libro o estés en ello. Seguramente te haya pasado como a mí muchas veces cuando gente que no me conoce averigua que soy escritor.

Uno no se encuentra con escritores todos los días, o por lo menos, yo no conocía ninguno hasta que empecé a conectar con varios en redes sociales y luego acabé conociendo en persona.

En seguida te preguntan cuántos libros tienes publicados para saber si han oído hablar de ellos o por casualidad lo han leído.

Es una manera excelente de romper el hielo.

#6. Comprensión

Es inevitable que quienes sienten curiosidad acaben preguntándote qué te llevó a escribir. Para mí, fue una manera de construir algo propio, algo de lo que era el único responsable y que me permitiera dirigir mi vida profesional.

Siempre había tomado los caminos que otros habían decidido por mí. Ser escritor fue una declaración de independencia.

Hoy en día es frecuente encontrarte con personas atrapadas en un trabajo que odian pero que no pueden dejar porque tienen dos hipotecas, un coche y una familia que alimentar.

Veía eso cada día en mi trabajo como consultor. Gerentes atrapados como hámsters en una rueda, creyendo que por ir más rápido llegarían a alguna parte. Compañeros que compraban su primer coche a crédito, quedando por siempre atados a un banco.

Reconozco que a mí me entró el agobio al pensar que eso era lo que me esperaba en la vida. Hasta que un día me dije que yo buscaba otra cosa y eso no era lo que quería.

Y no pararía hasta encontrarlo.

Cuando lo cuentas de esta manera que parece inevitable, quien te escucha asiente con la cabeza como un tentetieso.

#7. Miedo

Es increíble la cantidad de gente que me revela que tienen un libro escrito en algún cajón de su escritorio, pero que nunca se han atrevido a publicar.

Una de las razones por las que mi hermano Peio y yo abrimos Ebook Hermanos fue no sólo para ayudar a publicar ebooks de manera fácil sino a hacerlo con éxito.

Los tiempos han cambiado y ahora las editoriales no son el único medio para ver tu libro publicado.

Pero ese no es el verdadero problema. La realidad es que muchos autores tienen miedo de ver su obra publicada.

Puede que esta reacción no sea precisamente divertida, pero sí que me parece curiosa.

Todo escritor se enfrenta a este miedo en algún momento de su vida. Llevas trabajando un año en tu nueva novela. Has disfrutado con tus personajes, pero también padecido y llorado. Les has visto crecer, madurar y salir airosos de los problemas que les has planteado.

Son casi como tus hijos.

Cuando estás a punto de publicar, te invade la duda. ¿Qué pasa si no gusta a la gente?

En ese caso les digo siempre lo mismo. No has dedicado un año de tu vida a una historia que nadie va a poder disfrutar. Puede que guste o no, pero tus personajes merecen tener la oportunidad de volar del nido y enfrentarse a la vida ellos solos.

¿No crees?

¡Eres un artista, maldita sea!

Desde el momento en el que te sientas a escribir un libro, te conviertes en una persona diferente. Te transformas en un artista.

La literatura es un arte como la pintura, la música o la escultura.

No te menosprecies poniéndole el apellido de “aprendiz de escritor” o “intentando ser escritor”. Acepta que eres escritor, abraza el concepto y llévalo con orgullo.

En este artículo te he hablado de las reacciones divertidas que he visto cuando digo que soy escritor. Pero también hay muchas negativas que no he mencionado.

En la vida siempre te vas a encontrar con gente dispuesta a derribar los edificios que construyen las personas de su alrededor. Y lo suelen hacer con frases como “muertohambre”, “pájaros en la cabeza”, “estar siempre en las nubes”, etc.

Ya me entiendes.

Como dicen en inglés, haters gonna hate, algo así como los odiadores siempre van a odiar. No dejes que sus palabras te hieran, tú a lo tuyo.

Sé escritor.